Miseria, hambre y conservación: El plan revolucionario

El año 2018 ha comenzado en Venezuela, repleto de convulsiones sociales. De oriente a occidente, el país se retuerce en una pobreza extrema generalizada que se manifiesta en un estado de naturaleza donde los venezolanos nos estamos depredando unos a los otros por la supervivencia. Cada vez importa menos el prójimo, pues las necesidades primarias no están ni cerca de ser satisfechas.

Algunos líderes declaran que esto no es más que consecuencia de la incompetencia de la clase gobernante. Pero lo cierto, es que esto va mucho más allá de la incompetencia de un gobierno. El chavismo ha consolidado 20 años de poder político. Quienes crean que las crisis social y económica del país son fortuitas, pues no saben dónde están parados.

El chavismo aprovechó la burbuja petrolera para destruir poco a poco la capacidad productiva de nuestra nación sin que nos diésemos cuenta. Mientras la clase media disfrutaba de dólares baratos, el chavismo comenzaba su aventura totalitaria desmembrando la élite económica del país, e instalando una nueva oligarquía, los enchufados.

Al romperse la burbuja petrolera, el empobrecimiento general se posó sobre nuestros hombres como grandes piedras. De pronto se hacía imposible adquirir bienes como un carro, o un inmueble. La situación sigue empeorando, la escasez, producto de las medidas tomadas por el chavismo, hizo que los precios de los alimentos aumentasen.

El chavismo, para “ayudarnos”, sacó el programa social CLAP, que no es más que, palabras más, palabras menos, una red de distribución de alimentos subsidiados. Pero la verdadera intención del CLAP jamás ha sido la de palear la crisis humanitaria. En primer lugar porque estructuralmente no puede hacerlo, y en segundo lugar porque no fue diseñado para eso.

Su verdadero propósito es el de convertirse en la fuente de obediencia más macabra que jamás haya tenido el chavismo. Pretenden, no solo beneficiarse absurdamente con la corrupción de la distribución de los CLAP, sino además, arrodillar al venezolano por el estómago.

Tanto es así, que en días recientes, Maduro lanzó un nuevo zarpazo a lo único que lo separa de la dominación absoluta, las alternativas. En cadena, el mandatario anunciaba la fiscalización de las cadenas de supermercado y la “rebaja” de los precios para todo el público.

La gente, desenfrenada acudió a las cadenas de supermercado, y cogió lo que pudo, dejando los anaqueles completamente vacíos, y completando así la macabra jugada del chavismo: La destrucción de las cadenas de distribución de alimentos más importantes. Ahora, Maduro sigue a pasos agigantados su objetivo, convertir el CLAP en la mayor arma de dominación que se haya conocido; ¿su próxima meta?, el monopolio total de la distribución de alimentos.

Alejandro Conejero

@ConejeroC

Sobre Alejandro Conejero 46 Artículos
Político | Estudiante de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Historia Política Contemporánea de Venezuela por la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Desarrollo Urbano y Vivienda por el BID | Militante del Movimiento Demos