“Consejos al Principe” por Jimeno Hernández

Entre las páginas del Boletín del Archivo Histórico de Miraflores, en su número 36-37, año VI, correspondiente a los meses de marzo y abril, se puede leer, en una sección titulada “Papeles de 1900”, un curioso telegrama firmado por el General Emilio Rivas y dirigido al General Cipriano Castro.

El autor de esta misiva se muestra sinceramente intranquilo por el futuro de Castro y los destinos del país. Le recuerda que es uno de sus más fieles colaboradores, manifiesta su preocupación al no poder conseguir audiencia con él y, al mejor estilo de Nicolás Maquiavelo, le formula una lista de consejos al Príncipe tachirense sobre cómo debe gobernar a Venezuela.

Las exhortaciones de Rivas abarcan distintos temas como la reducción del gasto público; el manejo de las relaciones con la Universidad, el clero, la prensa y los comerciantes; como debe tratar a los Liberales viejos y a los Liberales nuevos; así como también recomendaciones personales para la ocupación de puestos administrativos y como manejar su gabinete.

Querido General: Muchas veces he ido a donde usted, pero no se me ha permitido pasar. Inquietado por la alarma constante a favor de la revolución en contra de su Gobierno, me atrevo, aunque sin títulos, a escribirle hoy.

El Viernes Santo le notifiqué el complot contra usted de la misma bandera: Matos ofrece medio millón de pesos para tumbarlo. Los Liberales de hoy, con pocas excepciones, son hombres de dinero o por dinero. El pueblo está hambriento y necesita dinero. El comercio busca dinero. En la fuerza de tanta sed de riqueza, y de la mendicidad del pueblo, desde 1892, no le queda a cualquier Gobierno otro camino, sino entretener los unos y los otros.

No se limita el General Rivas a notificar estas zozobras al General Castro, también se atreve a recetarle los remedios necesarios para superar los males que sufre la nación y salir vencedor de los aprietos que lo agobian.

Debe ganarse el comercio rebajando impuestos. Ganarse al pueblo dándole trabajo, sobre todo, a Caracas embelleciéndola como hizo Guzmán Blanco, que tuvo a todos trabajando en esto, y se rió de los que le hicieron la guerra. De Caracas salen todas las revoluciones y por ella triunfan…

Si usted pone especial cuidado en emplear los hombres importantes de aquí, nadie triunfará sobre su Gobierno. Tosta García le conviene como Gobernador, Ríos como Prefecto; Guardia no porque ese es odiado. Castillo es el alma de cualquier Gobierno y tiene muchos enemigos pues es un cerebro político…

También debe ganarse el clero, que en cada pueblo es un centinela. No permitir a la prensa que haga publicaciones contra partidos, y menos que venga a meter discordia entre Liberales viejos y nuevos…

Debe poner sueldos a todos los empleado públicos y no raciones porque estas dan cabida a muchos robos con las conocidas imaginarias…

En los Ministerios y otra oficinas públicas hay casi un millón de empleados, que sin hacer nada ganan entre 200 y 300 pesos. Es el resultado de los Ministros de Guzmán para acá, que lo hicieron así para gozar del favor de las familias de los empleados. Usted debe hoy por hoy reducir los sueldos a 100 o 60 pesos y dejarlos a todos en sus puestos para no hacerse enemigos…

Contentar a la Universidad pagándole íntegro, porque ella no tiene renta propia y mientras no lo haga, estará indiferente a la suerte de usted. Cada profesor gana 50 pesos y no están contentos con que se les pague 25, porqué lo tienen a un abuso de autoridad, y ese cuerpo nos conviene tenerlo de nuestra parte, lo mismo que el comercio…

No conviene que los hombres importantes en los Estados se vayan sin hablar con usted y deben marcharse lisonjeados y preparados a defenderle. Alcántara se los ganaba con un poquito de billetes y con un abrazo. Destine cierta hora, como lo hacía aquel, para hablar con todo el mundo: Tenía los guardias a la puerta de entrada y arriba en el remate de la escalera, y de las siete en adelante había puerta franca para que hablaran con él todos los que querían. Llegó odiado y temido, y cuando murió todos le lloraron…

El 23 de mayo, es conveniente dar al pueblo algún motivo de simpatía. Esto se consigue matando en las alcabalas algunas reses y repartiéndolas con su correspondiente guarapo y casabe, y si es posible destinar mil pesos para repartirlos a los pobres en la puerta de la Casa Amarilla, por que éste pueblo hoy no está por un caudillo sino por quien le dé de comer…

Respecto a la guerra, usted no salga de su casa, busque jefes buenos y fieles que le traigan al Mocho, y matando la culebra por la cabeza los demás se entregarán al momento. Así se lo aconsejé a Andrade después de la muerte de Crespo…

A los liberales viejos no los desagrade, porque esos son los padres; vigilarlos si, pero ponerlos a raya no. Usted no conoce a los nuevos y estos han nacido con colmillos. Sume simpatías y no reste, porque más vale un amigo que mil enemigos…

Quizás el más sabio de estos consejos sea el ultimo:

 No tiranice al pueblo, porqué le conviene que éste esté de su parte.

@jjmhd