Diagnostico y propuesta: Escenario post 15OCT

¿Qué pasó?

Mucho se ha especulado sobre lo que ocurrió el pasado Domingo 15 de Octubre. Algunos hablan de fraude electrónico, otros de fraude procedimental, otros de que los abstencionistas nos mataron. Lo cierto es que el fraude electrónico, por ahora, no es comprobable; y el procedimental, no se asumió como fraude a tiempo, pues si así hubiese sido, no habríamos participado, pero se dijo, y muchas veces, que con los testigos se podría defender el voto ante dicho fraude.

Impresiona que a pesar de que esa fue la estrategia asumida, en Miranda, uno de los estados más “organizados” del país, faltaron el 30% de las actas según la dirigente Liliana Hernández. No les quiero ni contar que habrá quedado para el resto de los estados.

Por otro lado, la abstención no es responsabilidad de quien dice que no va a participar, sino de quien se postula y no lograr generar la idea en el imaginario colectivo de lo importante que es participar, y porque el voto si es una herramienta de cambio.

En otras palabras, el fraude estaba cantado, y la abstención no es culpa de la gente, sino de un liderazgo que no fue capaz de conectar realmente.

¿El verdadero problema?

Más allá de lo anterior, hay un problema de fondo mucho más grande e importante que ello. No es como que si hubiésemos tenido las actas, Tibisay iba a rectificar porque “la descubrimos”. Tampoco es que si hubiésemos ganado por amplio margen, Maduro iba a reconocer porque “es evidente”. ¡No se trata de los votos, se trata del poder! Y lo que quedó demostrado luego de que se dieran los resultados, es que la Mesa de la Unidad Democrática no tenía un plan para contrarrestar, con su poder construido (Calle, mayorías, Asamblea Nacional, Sanciones internacionales), un escenario absolutamente previsible. En vez de ello, la respuesta fue, “convocamos a una reunión de emergencia”.

¿Mi propuesta?

Como no quiero quedarme solo en la crítica y el análisis, presento aquí una pequeña y humilde propuesta. El liderazgo de la Mesa de la Unidad Democrática debe dar un golpe de timón en dirección a una política sistemática y total de desobediencia, o sencillamente, renovarse para que liderazgos más frescos y combativos hagan los que ellos no están dispuestos o no pueden hacer.

Alejandro Conejero

@ConejeroC