“La conjuración descubierta” por Jimeno Hernández.

En el Archivo General de Indias, catalogado como “Estado 59, N.1” se encuentra una recopilación de documentos titulada “Audiencia de Caracas sobre la conjuración descubierta”. Este expediente trata sobre una insurrección que resultó delatada el 13 de julio de 1797 y culminó el 8 de mayo de 1799 con la ejecución pública de uno de sus principales cabecillas y varios de sus partícipes.

Los principales responsables de aquella sublevación, eran ambos nacidos en La Guaira, hijos de militares españoles, instruidos en filosofía, política y las artes de la guerra. A través de las sociedades secretas se les presentó la oportunidad de poner sus manos en diversos documentos de la ilustración y leer sobre los ideales de la Revolución Francesa.

A principios del año 1797 llegó al Castillo San Carlos de La Guaira un grupo de presos políticos españoles barbudos, engrillados y condenados a cadena perpetua. Entre ellos se encontraban Juan Bautista Picornell y Manuel Cortés, los autores de la rebelión de “Los cerrillos de San Blas”, una conjura que intentó deponer la monarquía española y crear una República en la Península Ibérica.

El Capitán de Infantería de La Guaira, Manuel Gual, y el Teniente de Justicia de la parroquia de Macuto, José María España, no tardaron en establecer contacto con aquellos célebres reos. El cruce de mensajes y las conversaciones con estos masones y enemigos de la corona, rápidamente fueron reforzando las ideas revolucionarias de aquellas dos jóvenes autoridades de la plaza porteña.

El foco de la conspiración de Gual y España se prendió en La Guaira, pero su flama no tardó en extenderse a través de sus contactos hasta la ciudad de Caracas. Desde las sombras de la clandestinidad lograron los rebeldes poner a circular una importante cantidad de documentos teóricos e instrucciones de carácter organizativo y práctico para su revolución. Hasta diseñaron una bandera y compusieron música y letra para un Himno Nacional titulado “Canción Americana”.

Se trataba del primer movimiento ideológico y militar organizado en la América Española con el objetivo de lograr la emancipación política de la Metrópoli, la implantación de un sistema republicano en las colonias, el establecimiento del libre comercio, hablaba sobre “Los derechos del hombre y del ciudadano” y pretendía decretar la derogación de los títulos nobiliarios y la abolición de la esclavitud.

Un mes después de haberse delatado la conspiración con la fuga de Juan Picornell y Manuel Cortes del Castillo de San Carlos, la Real Audiencia de Caracas escribe, el 16 de agosto de 1797, una carta al Príncipe de la Paz, Don Manuel Godoy, en Madrid. En esta le informa sobre los últimos descubrimientos sobre la insurrección de Gual y España, la represión de la misma y menciona la colaboración de la primera persona en denunciarla.

Patricio Ronán, Teniente del Real Cuerpo de Ingenieros y que servía en el Puerto de La Guaira, fue el primero que se delató aún antes de publicarse el indulto ofrecido en nombre de S.M. a los que delatasen a otros cómplices en el delito de la sublevación que se intentaba contra la autoridad soberana de S.M. y la fidelidad y obediencia de estas Provincias… La relación de Ronán cuando no había procedimiento particular contra él y se empezaba el general importó mucho en adelantar el descubrimiento de los cómplices.-

 Ronán alega que en su corazón nunca se extinguió el amor y la fidelidad a S.M., aunque se obscureció por un tiempo ya que, al igual que a muchos jóvenes como él, lo habían aturdido con “esperanzas y ofertas lisonjeras y con la amenaza de muerte si descubrían el secreto.”

 Continúa la carta explicando que: -Se encuentran presos por la conjura, además de Ronán, los señores Juan de Arrambide y José García… los reos Manuel Gual y José María España se encuentran fugitivos… Esta mañana una partida de tropa le tenía tomados los pasos de un monte distante tres leguas de La Guaira.-

El día 23 de Agosto de 1797 la Real Audiencia de Caracas vuelve a escribir al Príncipe de la Paz, Don Manuel Godoy, en Madrid.

-No han bastado las continuas, oportunas y activas Providencias y precauciones que se han tomado para impedir la seducción oculta con que llegó a tomarse una conjuración horrorosa para subvertir la fidelidad que han tenido y deben tener a S.M. en esta Capital y Provincias. En la tarde del día 13 de julio último se tuvo la primera noticia del atentado que iba a dejarse ver por entero prontamente, y que fue reprimido con tanta actividad que los principales autores quedaron desconcertados y todos sus cómplices aturdidos por el rápido movimiento de la justicia.-

También informa la Real Audiencia de Caracas sobre la existencia de una larga lista de detenidos por traición, otra extensa de sospechosos y que los reos Manuel Gual y José María España aún se encuentran prófugos de la justicia, tal vez exiliados en Las Antillas. Por el momento las cosas se encuentran en orden pero las autoridades de la colonia advierten que se podrían presentar secuelas del movimiento a mediano y largo plazo, entonces aconsejan a la corona como tratar problema.

-Por ahora parecen haberse aquietado los turbulentos con el miedo, pero es de presumir que tienen las mismas ideas que antes… Para perpetuar el respeto y la fidelidad debida a S.M. en estas apreciables provincias que influyen notablemente sobre todas las de la América Meridional, que son las más próximas de la tierra firme a España, y tienen tan inmediatas posesiones extrajeras, es del todo necesario que con la mayor celeridad posible vengan por lo menos de la Metrópoli dos regimientos de los que no hayan estado antes en la América y sean relevados cada tres años.-

El tiempo demostraría que la Real Audiencia de Caracas tenía razón al advertir que estos fugitivos continuarían con sus actividades insidiosas, así como también en la idea de solicitar a la Metrópoli nuevos regimientos para “perpetuar y el respeto y la fidelidad debida a Su Majestad.”

Continuará…