“El Expediente IV” por Jimeno Hernández.

Esta carta número 173 se encuentra acompañada por copias de los documentos entregados por el Marqués de Wellesley a Ruiz de Apodaca y el Duque de Alburquerque en la mencionada reunión.

Bando de Caracas.

En la ciudad de Caracas a 19 de abril de 1810 se juntaron en la sala capitular los señores que abajo firmarán, y son de los que componen este con motivo de la función eclesiástica del día de hoy del Jueves Santo, y principalmente con el de atender a la salud pública de este pueblo que se halla en total orfandad, no solo por el hecho del cautiverio de S.M. Fernando VII sino también por haberse disuelto la Junta que suplía su ausencia en lo tocante a la seguridad y defensa de sus dominios, invadidos por el Emperador Francés, y demás urgencias de primera necesidad, a consecuencias de la ocupación casi total de los reinos y provincias de España, de donde ha resultado la dispersión de todos o casi todos los que componían la expresada Junta, y por consiguiente cese de sus funciones. Y aunque según las últimas o penúltimas noticias derivadas de Cádiz parece haberse constituido otra forma de gobierno, con el título de Regencia, sea lo que fuere de la certeza o incertidumbre de este hecho y de la nulidad de sus formación, no puede ejercer ningún mando ni jurisdicción sobre estos países porque no ha sido constituida por el voto de estos fieles habitantes…

 En cuyo caso el derecho nacional y todos los demás dictan la necesidad de procurar los medios de su conservación y defensa, y de erigir en el seno mismo de estos países un sistema de gobierno que supla las enunciadas faltas ejerciendo los derechos de la soberanía que por el mismo hecho ha recaído en el pueblo…

 Que por virtud de las expresadas facultades pueda el mismo Ayuntamiento tomar las providencias del momento y que no admitan tardanza. Y que se publique por bando este acta, en la cual también se inserten los demás Diputados, que posteriormente fueron nombrados por el pueblo, y son el Teniente Gabriel de Ponte, José Félix Rivas y el Teniente retirado Francisco Xavier de Ustáriz…

 Para tratar el de la mayor importancia hubo a bien formar un cabildo extraordinario sin la menor dilación porqué ya presentía la fermentación peligrosa en que se hallaba el pueblo con las novedades esparcidas, y con el temor de que por engaño o por fuerza fuese inducido a reconocer un gobierno ilegitimo, invitando a su concurrencia al Sr. Mariscal de Campo Vicente Emparan como su Presidente, el cual lo verificó inmediatamente y después de varias conferencias, cuyas resultas eran poco o nada satisfactorias al bien público de este leal vecindario, una gran porción de él, congregado en las inmediaciones de esta casa, levantó el grito aclamando con la acostumbrada fidelidad a S.M. Fernando VII y a la soberanía interina del mismo pueblo. Por lo que habiéndose aumentado los gritos y aclamaciones , el cuerpo capitular que marchaba a la Iglesia, tuvo por conveniente y necesario retroceder a la Sala del Ayuntamiento para tratar de nuevo sobre la seguridad y tranquilidad pública…

 Entonces aumentándose la congregación popular y sus clamores, se nombró para que representaran en sus derechos a los señores José Cortes de Madariaga, canónigo de merced de la mencionada iglesia; Francisco José Rivas, presbítero; José Félix Sosa y Juan Germán Roscio, quienes llamados y conducidos a esta sala con los prelados de las religiones, fueron admitidos, y estando junto con los señores de este Ayuntamiento, entraron en las conferencias conducentes, hallándose también presentes Vicente Basadre, Intendente del Ejército y Real Hacienda, y el Brigadier Agustín Guardia, Comandante Subinspector del Real Cuerpo de Artillería de esta Provincia…

 El Presidente Emparan comunicó que no quería ningún mando, salió al balcón a notificar al pueblo su deliberación y resultó conforme en que el mando supremo quedase depositado en este Ayuntamiento.

Manifiesto de la ciudad de Caracas.

La Provincia de Venezuela ha logrado por el ardiente patriotismo de los vecinos de la Capital la dignidad política que debía tener entre los pueblos cultos de la América. Con una patriótica previsión ha querido ponerse a cubierto de la influencia que podía ejercer sobre ella un gobierno incapaz de salvarse así mismo y que no podía alegar otro derecho para sostener sus antiguas relaciones con nosotros que la reciproca utilidad de dos pueblos que tienen un mismo Rey, una misma lengua y una misma Religión, la España vea igual haya sido su conducta anterior con sus colonias, no puede ya ofrecerle relaciones de reciproca utilidad que puedan sostener su integridad política con ellas…

Dominada por una nación tan pérfida y tirana como poderosa y astuta, no posee otro territorio que unas provincia ocupada y abandonada a excepción de Cádiz…

La Provincia de Venezuela ha previsto cual debía ser entonces la suerte del Gobierno a que ha estado hasta ahora sometida y la que debía sufrir América desprendida súbitamente de sus antiguas relaciones, ha conocido la influencia que podían tener en ellas los restos de un Gobierno dispersado, y con el conocimiento previo que ha tenido de la conducta pública de algunos de sus miembros ha querido precaverse de las pretensiones de estos a una Soberanía en cualquier punto de América en que se refugiaren y han querido reasumirla en sus mismas para ponerse a cubierto de las pretensiones de las demás naciones de la Europa, de la seducción del gabinete francés y aún de los designios que podían tener sobre ella los antiguos Representantes Españoles, sin otro fin que el de conservarse a si misma en la dignidad política a que el orden de las actuales circunstancias la restituyan, sostener en cuanto pudiese los derechos de la Legitima Dinastía Española y ofrecer un asilo seguro a sus amados hermanos de España no solo contra la opresión francesa sino aun contra los conatos de las demás Naciones de Europa…

La ley ha sido el principio que ha dirigido la conducta de los vecinos de Caracas el día 19 de abril en que por impulso uniforme y simultaneo se oyó gritar a todos por un Gobierno que velase sobre su seguridad y tranquilidad, formarse este, cesar el antiguo y consolidarse el nuevo en 24 horas…

La Revolución de Caracas hará época entre todas las del mundo por la moderación y filantropía con que se abrazaban todos para formar una sola familia reunida por los intereses de una Patria… Estas fueron las providencias que distinguieron el primer día de la independencia política de Caracas.

Manifiesto de la Provincia de Venezuela a los Americanos.

El orden político del otro hemisferio ha subyugado a España y la ha llevado a ser victima de la perfidia y opresión: aquel pueblo generoso conducido de desgracia en desgracia será prontamente borrado de la tinta de la ley y solo existirá en la memoria de los hombres y en los anales del heroísmo.

Las relaciones que nos han hecho participar de su suerte luego cesarán o quizás han cesado ya porque la Francia que trastorna y oprime el Universo ha acelerado la terrible catástrofe que debe reparar para siempre estar en dos partes del mundo.

La Europa aterrada no puede asegurar cual será su suerte. Hasta ahora tenía puertos y sus ojos sobre la América, la cual era siempre la prenda y la victima de toda especie de convención y tratado con que los Gabinetes de Europa se han engañado mutuamente.

La inviolable lealtad a nuestro Rey y a nuestra Patria contrarrestaron los planes de la Francia cuyo usurpador creyó también conquistar nuestras opiniones.

 La Provincia de Venezuela siendo la más expuesta a la avaricia del usurpador y estando rodeada de establecimientos marítimos de otra nación que tiene sinceros intereses, debe por lo mismo estar solicita de su futura suerte y de la de España que podrá saber mejor. Así es que tenía grandes motivos para cuidar de nuestra seguridad; y ha visto por experiencia que ni nuestros tesoros, ni nuestra lealtad ni el heroísmo de sus hermanos han podido salvarla de la opresión y conspiración levantada contra la existencia política de España. Por tanto ha resuelto separarse de ella y hacerse independiente para ofrecer un asilo a sus compatriotas en su actual situación; y con este constante designio se abroga du independencia política a la cual la han conducido el estado presente de las cosas, y que ha conseguido con moderación, humanidad y felicidad.

Venezuela se cuenta ya entre las Naciones libres de América y se apresura a hacer saber sobre este suceso a sus vecinas para que si sus sentimientos son uniformes la asistan y la ayuden en su grande empresa. Virtud y moderación es y será su divisa; fraternidad, unión y generosidad deberá ser la de aquella de modo que por la concordancia de tan noble sentimiento esta grande obra eleve a la América a la dignidad política de que es merecedora.

Carta del Cabildo de Coro al Gobernador de Curazao.

Las graves ocurrencias acaecidas en Caracas con motivo de no haber querido esa ciudad reconocer el nuevo Gobierno de la Regencia establecido últimamente en España y a que ha accedido con el mayor vigor la Nación Británica han puesto han puesto a esta ciudad en la necesidad de oponerse abiertamente a semejantes desordenes, mucho más cuando sabe han sido depuestas todas las autoridades legítimamente constituidas de la referida ciudad de Caracas por una Junta que dándose el nombre de Suprema ha reasumido todo el poder.

El Cabildo de Coro y su ciudad cuyo acendrado patriotismo es conocido de mucho tiempo atrás, ha despreciado y despreciará todo aquello que se separe un punto del Sagrado principio a que se sometió en beneficio de su soberano legitimo S.M Fernando VII.

Continuará…