El parto federal

Venezuela es una nación que desde sus inicios ha sido problemática. En tiempos convulsos como los que vivimos hoy los venezolanos, es más que razonable que cada uno se pregunte cuál es la raíz de todo esto que nos ocurre.

Pero, para intentar dar respuesta a tan noble pregunta, es necesario desprendernos de los problemas coyunturales que someten a la nación, y tratar de escudriñar un poco en lo profundo del sistema político venezolano, para encontrar esa falla que nos hace recaer una y otra vez en la insolente voluntad de los hombres que pretenden dirigir naciones con las armas y la violencia, los caudillos.

Chávez, Pérez Jiménez, Gómez, Castro, Guzmán. Todos son nombres que pasaron a la historia no solo por las atrocidades que cometieron desde el Estado venezolano, sino también por la cantidad exorbitante de poder político que acumularon.

¿Y no es acaso este el gran problema del sistema político venezolano? Acaso, ¿no es el abuso de poder, la acumulación de capital absurda, la negligencia de un único hombre; los factores que afligen a nuestra nación?, y por último ¿acaso no todos estos hombres llegaron al poder con el mismo discurso agresivo, clasista, y fundamentalmente centralista?

Esta debilidad por el centralismo se remonta incluso a los años de independencia venezolana. Cuando Juan Germán Roscio, un hombre profundamente federalista, de ideales liberales y demás, redactó el acta de independencia, uno podría esperar que a partir de aquellos principios, se cimentaran las bases del Estado venezolano.

Sin embargo, luego de la derrota de la primera República, Bolívar, con un pensamiento de corte profundamente militarista, autoritario y centralista, realizaría el manifiesto de Cartagena, y a partir de aquello, se construirían las bases de la República de Venezuela.

Ahora bien, comprendemos ya el origen histórico de nuestro centralismo genético. Preguntémonos entonces el porqué de su fracaso. Es decir ¿Por qué a pesar de todos estos años, el Estado venezolano no se ha podido consolidar realmente?

Tengamos en cuenta que luego de la independencia, Venezuela pasaría a ser dibujada por aquella célebre frase de Antonio Leocadio Guzmán: “el cuero seco”. No importa donde lo pises, el otro lado siempre se levanta, y no sería sino hasta la llegada de Gómez, que Venezuela entraría en un período de “paz de los sepulcros”.

Y es que, el drama de la sociedad venezolana son aquellos caudillos regionales, que en un principio intentaban tomar el poder político a través de sus ejércitos mercenarios regionales, y en la modernidad, lo intentan a través de los votos, el carisma y la demagogia.

Ahora bien, si entendemos la política como la racionalización de los conflictos sociales. Es decir, el paso de las armas a la palabra. Entonces podríamos hacer la siguiente interpretación: y es que, el fracaso del sistema político centralista en Venezuela, se debe a que resulta ser una respuesta contradictoria al conflicto social del caudillismo, pues en vez de buscar una solución a través de la palabra, sencillamente promueve los enfrentamientos de posiciones políticas extremistas, y fomenta la acumulación de poder del caudillo.

Entonces, si los políticos venezolanos, logramos superar nuestro vicio centralista, y pujamos sin descanso por el parto del federalismo, si volvemos a las raíces republicanas de Juan Germán Roscío, entonces quizás, nuestro sistema político empiece a darle solución a ese problema fundamental que es el caudillismo.

La descentralización le daría suficiente poder a todas las regiones como para conformar un sistema de contrapesos y unos cuerpos deliberativos en los cuales se puedan tomar decisiones en consenso, y no tener que recurrir a la toma de los espacios políticos centrales. Los intereses particulares de cada estado federal, conformarían un tejido de protección para evitar que liderazgos centralistas tomen el poder.

En definitiva, acabaríamos con el yugo de aquellos liderazgos carismáticos que intentan hacerse con el poder central para gobernar de forma tiránica toda la nación. El antídoto contra la tiranía, es el federalismo.

Alejandro Conejero

@ConejeroC

Sobre Alejandro Conejero 44 Artículos

Político | Estudiante de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Historia Política Contemporánea de Venezuela por la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Desarrollo Urbano y Vivienda por el BID | Militante del Movimiento Demos