La cuenta regresiva hacia el final de la República

Hoy Venezuela vive momentos convulsos. Hoy hay muerte, heridos, secuestros. La parca, disfrazada de cuerpo de inteligencia, golpea las puertas de los venezolanos y se los lleva a un lugar desconocido. La gente sigue en las calles y se organiza de forma orgánica.

La resistencia cobra forma, y no abandona las calles. La dictadura, vestida de verdugo, prepara la horca para terminar de forma definitiva con la vida democrática: La Asamblea Nacional Constituyente.

La abrumadora situación parece una neblina espesa, que impide poner la vista más allá del piquete de la Guardia Nacional. Pero, lo cierto es que la horca ya tiene fecha, y cada día que pasa, estamos más cerca. Julio es el mes de la inquisición.

La semana que viene empiezan a atar el nudo. El verdugo pone fecha para las postulaciones de candidatos. Empiezan las discusiones en la mesa. ¿Qué hacer?, ¿ir o no ir?, ¿participar o no participar? Falso dilema. Mientras, la resistencia sigue en las calles, dispuesta a seguir de forma disciplinada lo que comande su dirigencia.

La República se sabe condenada a la horca. Pero, su espíritu se sabe libre y demócrata. Y es que, ¿acaso no fueron nuestros libertadores quienes derrotaron un ejército de ocupación extranjera?, ¿acaso no fueron Betancourt y Caldera quienes derrotaron al Perezjimenismo?, ¡acaso no fue Miranda quien se salvó de la guillotina de Robespierre!, y, ¿acaso no fue Robespierre quien al final fue guillotinado?

Sabemos que podemos derrotarlos, sabemos que está en nuestras manos. ¿La estrategia? Cortar la soga, destruir la horca, y poner al verdugo contra la espada y la pared. ¿Cómo hacerlo? Con la desobediencia civil generalizada. No como una consigna, sino como una acción de masa; arrebatando de forma definitiva las riendas de la política nacional a quienes hoy condenan a muerte a nuestra República.

Pero, ¿qué significa eso de la Desobediencia civil organizada? Sencillo; se trata de que nosotros, como movimientos democrático nos enfrentemos al poder, no desde la legalidad, o la institucionalidad, que ellos controlan y usan a su conveniencia. Sino desde lo que nosotros controlamos, el pueblo unido en resistencia.

Debemos impedir de forma real que se den los procesos necesarios para la Asamblea Nacional Constituyente. Debemos desmontar, tornillo por tornillo, tabla por tabla, la estructura de la horca.

No será sencillo, y tenemos el tiempo en contra. Nuestra respuesta debe ser contundente, y aprovechar las circunstancias. Tengamos algo en cuenta: Los rusos también juegan. La Fiscal General de la República tiene una bala de plata en su arsenal. El antejuicio de mérito. Si seguimos presionando, y construimos una alianza, el verdugo quedará desarmado e indefenso. Tendrá que irse.

La Asamblea Nacional Constituyente no va. No lo vamos a permitir. El dilema no es participar o no. Hay una tercera opción: El Boicot.

Sobre Alejandro Conejero 44 Artículos

Político | Estudiante de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Historia Política Contemporánea de Venezuela por la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Desarrollo Urbano y Vivienda por el BID | Militante del Movimiento Demos