José Alejandro Cuevas: La Lucha no violenta y sus efectos extraterritoriales.

“No defiendo la no violencia por razones morales, sino por razones políticas y prácticas”

Aung San Suu Kyi

A propósito de los episodios de los últimos días que han involucrado a personajes del gobierno o vinculados con el gobierno en distintas ciudades del mundo, -desde Miami hasta Sidney, pasando por Madrid-, y que previsiblemente se seguirán suscitando, es necesario que los venezolanos en el exterior nos preparemos para asumir nuestro rol como voceros de la lucha no violenta por Venezuela fuera de Venezuela, cosa que debemos hacer con inteligencia, con sindéresis y con estrategia.

Impecables en la protesta pacífica.

Es importante destacar que a la fecha no se han presentado hechos violentos ni se han transgredido barreras legales en ninguno de los países donde los venezolanos se han manifestado, más allá de las distintas opiniones que pueda tener cada quien respecto a de los “escraches” o de los reproches a los hijos de altos jerarcas chavistas.

No obstante, debemos estar preparados, porque mientras se libra una lucha democrática y en base los principios de la no violencia en Venezuela, nosotros como voceros en el exterior de esa lucha no violenta debemos ser ejemplares.

Y nuestros objetivos en esa lucha son claros:

  1. Crear conciencia sobre la crisis humanitaria que existe en Venezuela, las violaciones sistemáticas de Derechos Humanos, los desfalcos y la corrupción, la ruptura del orden constitucional y el flagrante abuso de poder por parte del gobierno de Maduro.
  2. Colaborar en la medida de nuestras posibilidades en el envío de insumos, medicamentos y bienes de primera necesidad que ya no se están consiguiendo en el país, para ayudar a quienes lo necesitan.
  3. Contribuir a la reconstrucción del país, generando los conocimientos necesarios para que la transición nos lleve a una democracia verdadera, a la institución de un Estado de derecho y la generación de una economía sostenible.

Las protestas que organizan los venezolanos en el extranjero van orientadas al primer objetivo: Crear conciencia. Y es un trabajo que se tiene que seguir realizando de forma impecable.

El 29 de abril se registraron protestas de venezolanos fuera del territorio nacional en más de 80 ciudades. Para este próximo 20 de mayo hay una nueva convocatoria promovida por SOS Venezuela y Sin Mordaza, entre otras organizaciones; y se espera se unan venezolanos de más de 100 ciudades. Y esto son sólo los eventos programados de manera global, pues día a día se están generando o bien de forma organizada o espontánea distintas manifestaciones de solidaridad con Venezuela.

Tenemos la solidaridad del mundo e incluso aliados del gobierno venezolanos como Podemos en España, han tenido que moderar con abstenciones lo que antes era un apoyo incondicional, por temor a que el daño reputacional sea irreversible (ojo, sabemos que no lo hacen por buena fe, pero ya no les es rentable políticamente defender lo indefendible).

No es momento de vendettas, sino de generar conciencia.

Identificar a los responsables individuales de las violaciones de los Derechos Humanos y beneficiarios de la corrupción en Venezuela, y dejarlos en evidencia ante los organismos competentes y la comunidad internacional es necesario para que se haga justicia.

Sin embargo, esto no puede convertirse en excusa para que el objetivo de generar conciencia, tan necesario y que se ha estado ejerciendo de forma impecable, se desvíe y se convierta en una especie de vendetta. Cualquier manifestación que se realice debe mantenerse dentro del respeto y sin caer en provocaciones, pues estaremos con los ojos del mundo puestos sobre nosotros.

El “escrache” y el reclamo individual pueden ser legales, pero con limitaciones según el país, y quien opte por esa vía deberá informarse. En todo caso, éstos no deben responder a vendettas sino al objetivo de generar conciencia en el entorno.

Tenemos casi dos décadas siendo víctimas de abusos de poder por parte de un gobierno autócrata, corrupto y violador de los Derechos Humanos. Es natural sentir indignación, frustración, rabia y dolor. Pero el resarcimiento vendrá acompañado de la justicia que tanto estamos exigiendo a las distintas organizaciones internacionales, no devolviendo el daño ni promoviendo persecuciones. Eso es lo que permitirá que podamos construir una Venezuela mejor.

Y si no quiere verlo por el lado moral, al menos piense en lo práctico. La máscara del chavismo se está cayendo. El mundo está viendo la verdadera cara de la dictadura y no podemos dejar que ellos se aprovechen del mínimo error para vender con propaganda que ellos son las víctimas. No caigamos en trampas ni en el impulso de la vendetta, que esta es una lucha que se gana de manera no violenta, con inteligencia y no con rabia.