Carta abierta al Defensor del Pueblo

Hola señor Tarek. Espero se encuentre bien. Me dispongo en estas breves palabras a dirigirme a usted en estas importantes horas que vive la nación. En días pasados, los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, específicamente de la Sala Constitucional, publicaron una sentencia que estremecería Venezuela. Rompiendo el hilo constitucional de nuestro país, 7 magistrados decidieron oficializar lo que ya era una situación de hecho: desmantelar el poder institucional de la Asamblea Nacional. Ante semejante atropello, incluso la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz se pronunció, declarando que dichas sentencias constituían en efecto, una ruptura del orden constitucional.

Sin embargo, no quiero solo referirme a ese hecho público y notorio, sino hablarle de lo que siente el corazón de un joven venezolano. Señor defensor del pueblo, usted que desde muy joven ha dicho ser un activista de los derechos humanos, señor Tarek, usted que tiene como pasatiempos la poesía, y estoy seguro de que entiende y ha leído lo que significa la política y el amor patrio en los poemas de José Rafael Pocaterra; le pido que vea con sus propios ojos la tragedia que vive Venezuela.

La crisis, se pasea por las calles de todas las ciudades y los pueblos de nuestra nación. Los niños, desamparados, mueren de mengua y hambre. Las madres lloran desconsoladamente por ellos. Las familias venezolanas, sufren día a día los embates de una situación que desgarra los corazones de quienes la vivimos, e incluso, quienes han asumido el deber histórico de defender nuestra patria con sus vidas, urgan uniformados en la basura de las esquinas de Caracas por comida.

Sé que su posición no es sencilla. Muchos intereses contradictorios se interponen. Chantajes, sobornos, amenazas; miedo, persecución y demás deben lloverle encima. Yo solo le pido una cosa: háblele a la nación. Hay una patria que se resiente de lo que pasa, y está en sus manos tomar partido por ella. La fiscal Luisa Ortega Díaz ya habló. La pregunta que este pueblo, al que usted tiene el mandato de defender, se hace es: ¿Y el defensor, que va a hacer?

Aprovecho la ocasión para dejar algo claro, un pueblo que ayer fue agredido de forma cruel por quienes se suponen deben defenderlo, es noble. Tan noble, que es un pueblo que estoy seguro sabrá perdonar, y acoger a quienes en momentos definitivos como este, tomen la decisión correcta.

Alejandro Conejero

@ConejeroC