El rol de la juventud política en Venezuela

Día a día la crisis política consume el país. Quienes hacemos política en esta situación, y a tan temprana edad, solemos tener un entusiasmo que suele motivar a los venezolanos a seguir adelante. Se dice por ahí que la virtud de los jóvenes que hacen política es la de llenar de vida a quienes ya se sienten derrotados. Sin embargo, quienes hacemos política no queremos solo aupar; sino que también queremos llegar al poder, aunque suele ser incómodo decirlo, es algo que los jóvenes que hacemos política queremos alcanzar.

El querer gobernar Venezuela es parte de nuestra vocación de servicio, y de eso quiero hablar hoy. Lo que motoriza y llena de energía a un joven político es esa aspiración de algún día poder tomar las decisiones que definirán el rumbo del país. Por tanto, ¿qué pasa si eso que motoriza a un joven luce inalcanzable? En la situación política actual de Venezuela parece imposible, por más optimista que se sea, no sentir frustración sobre el alcance del poder político.

El sancocho:

De lo anterior nace la siguiente idea: Los jóvenes políticos venezolanos debemos generar un pacto político generacional. Esto, se sustenta visualizando el panorama político nacional, que pareciera ser un caldo de cultivo para que una tesis política irrumpa desde lo más profundo del liderazgo juvenil para instaurar un sistema democrático.

A continuación presentaré los argumentos y actores que definen ese caldo de cultivo que se cuece a fuego lento en la política venezolana:

El guiso:

Quienes conducen el país, entiéndase la élite política del chavismo, ha progresado en el asentamiento de su poder político en el Estado venezolano. La joven militancia de la izquierda radical, (PCV, PPT, Redes, etc) ha quedado por fuera gracias a la jugada del proceso de validación que ejecutó la cúpula del PSUV para postergar las elecciones regionales del 2017. Esto, podría desencadenar presiones internas dentro de las filas del chavismo.

La crisis de los partidos de oposición, o la olla de presión:

Por las circunstancias nacionales, los partidos de la coalición opositora de la Mesa de la Unidad Democrática, han sufrido el estancamiento de sus procesos internos. Partidos que se definían internamente como democráticos, han postergado sus elecciones internas a tal punto que estás lucen inimaginables. Incluso, un partido tan joven como Voluntad Popular, ha dejado a un lado sus procesos internos para poder asumir la conducción política de lleno. Esto, trae como consecuencia que la militancia juvenil de estos partidos llegue cada vez más pronto a un techo, pues al no haber renovación de liderazgo, el estancamiento de los lideres emergentes a lo largo y ancho del país, generará presiones internas muy duras, que podrían socavar el liderazgos opositor actual.

El cubito maggi:

Todo lo anterior, puede generar diversos escenarios que pueden terminar en la nada. Sin embargo, existe una posibilidad de que estos factores se mezclen y entonces, solo faltaría el condimento para que ese caldo de cultivo que se está generando en el país, diese paso a un cambio real en la política nacional: Una tesis política generacional. Esto, si logra ser un consenso entre los líderes juveniles, podría ser el primer paso para un pacto político al mejor estilo Pacto de Puntofijo, que sería, sin duda alguna, la vacuna que necesita el país contra la antipolítica y el status quo.

Conclusión:

Si los jóvenes emprendemos la tarea de formarnos, y generar consensos políticos supra-partidistas, entonces podría existir un escenario en el cual, uniendo fuerza, el status quo actual quede desplazado por completo, y nazca en Venezuela, un nuevo sistema democrático.

Alejandro Conejero

@ConejeroC

Sobre Alejandro Conejero 44 Artículos

Político | Estudiante de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Historia Política Contemporánea de Venezuela por la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Desarrollo Urbano y Vivienda por el BID | Militante del Movimiento Demos