Una generación naufragante

El naufragar es sin duda, una situación por la que todos los hombres y todos los pueblos hemos pasado alguna vez en nuestra historia. Sentirse perdidos, desolados, sin rumbo, es una sensación bastante común, sobre todo en la postmodernidad, donde toda verdad ha sido pisoteada y toda tesis desbaratada. Ver escenario político venezolano, pero no el escenario tautológico, el que sale en prensa y todos vemos diariamente, sino el de la contienda de las ideas, o mejor dicho, la masacre de las ideas. Y digo masacre, porque el chavismo como tesis política, no tiene un contrincante real en Venezuela. La tesis dominante destruye todo a su paso y no da tiempo a quienes la confrontan de generar una tesis propia.

Estoy convencido de que los demócratas venezolanos jamás podremos conquistar el poder si no tenemos en nuestras manos y en nuestra cabeza, una tesis política propia, que pueda hacerle frente al chavismo, y a su vez, que oriente nuestras decisiones y nos marque un rumbo para hacernos con el poder de la arquitectura del Estado.

Vale la pena preguntarse, si alguien que naufraga está dispuesto a darlo todo por el naufragio, y si la respuesta es sí, entonces vale la pena preguntarse si esa persona sigue estando sana mentalmente, o simplemente el agua salada y la deshidratación ya están haciendo que delire. Sin duda alguna entonces, para una generación que naufraga, lo más lógico es buscar dejar el naufragio, así sea en balsa, buscando nuevas oportunidades.

Es nuestro deber, como jóvenes interesados en el quehacer político, leer, investigar y escribir, pero sobre todo, encontrar para nuestra generación, una tesis política real, posible, ejecutable y sustentable, que se apegue a nuestro valores y principios, que responda a las necesidades del pueblo venezolano, y que sobre todo, nos guíe en nuestra toma de decisiones para el alcance del poder público y marque la estrategia para el derrumbamiento del proyecto chavista.

Les pongo un ejemplo que contextualiza en el momento actual de la política venezolana. Si nuestra tesis política fuera, por decir algo, el federalismo de Estado, y creyésemos profundamente en la autonomía y el poder político real que pueden tener los gobernadores de cada entidad regional, sin duda alguna, nuestra estrategia habría estado enmarcada en ganar las gobernaciones y desde allí, realizar un trabajo político para empoderar a los gobernadores y a la Asamblea Nacional, produciendo una crisis institucional. Pero, en cambio, nos costó meses y meses ponernos de acuerdo sobre una estrategia común, y el no consenso al respecto, produjo el fracaso del mismo.

Resulta entonces evidente que mientras nuestra la generación política naufrague en la deriva de una idea política no definida, mientras sigamos jugando dentro del tablero del enemigo, y mientras nos quedemos en el estatus quo, jamás lograremos realmente desafiar el poder. Venezuela necesita una ruptura del orden político, y es que la era de lo políticamente correcto llegó a su fin. Necesitamos una idea osada, y bien definida, a la cual podamos apegarnos y construir alrededor de ella una tesis que se imponga sobre el chavismo.

Alejandro Conejero

@ConejeroC

Sobre Alejandro Conejero 36 Artículos
Político | Estudiante de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Historia Política Contemporánea de Venezuela por la Universidad Simón Bolívar | Diploma en Desarrollo Urbano y Vivienda por el BID | Militante del Movimiento Demos