Rafael Labrador: Phillip Cagan y los cachitos: ¿Estamos o no en hiperinflación?

Se ha puesto de moda (sobre todo en programas de radio) preguntarles a los economistas si ya es hora de ponerle el prefijo “hiper” a la locura inflacionaria que vive Venezuela desde hace varios años. En ocasiones, la pregunta es utilizada por los entrevistados para hacer gala de su manejo de cifras, estimaciones e incluso de habilidades en la lectura del tarot.

La discusión sobre la existencia o no de la hiperinflación probablemente sea tan arbitraria como sudefinición misma. El concepto (presentado por primera vez en 1956 por el economista Phillip Cagan en su publicación “The Monetary Dynamics of Hyperinflation” para el estudio de los episodios inflacionarios europeos durante la primera mitad del siglo XX) establece que un proceso puede ser denominado como hiperinflacionario cuando la variación de los precios, mes a mes, supera al 50%.

Los trabajos posteriores sobre episodios crónicos de inflación han evolucionado desde la teoría de Cagan, pasando de la definición del proceso a partir de un monto arbitrario a registrar el comportamiento de la demanda de dinero (la intención de los agentes de mantener su riqueza en forma de dinero) a lo largo de un período de tiempo. En la medida en que la inflación se va acelerando, menor es la cantidad de dinero que los agentes desean conservar debido a su pérdida de su valor, haciendo que el efectivo se lance sobre los bienes, aumentando su precio.En el otro lado de la ecuación, en períodos de alta inflación son frecuentes los gobiernos con déficits fiscales crónicos que usan el financiamiento monetario para pagar sus cuentas y los decretos de aumento salarial para proteger el poder de compra de los asalariados, dándole más dinero a los trabajadores para que pueda comprar más de aquello que está aumentando su precio.

(Falacia)

Pero la cuestión con la hiperinflación no se trata de ver si las tasas de variación son mayores o no al 50% intermensual, o si el coeficiente estimado para la demanda de dinero es más o menos negativo. Esto es solo un tecnicismo, una manera de llamar al resultado de una política monetaria distópica.

Sin embargo, la historia pareciera demostrar que estos procesos pueden sacar lo mejor y lo peorde una sociedad. Por ejemplo, está el caso de Alemania entre 1921 y 1924 donde la inflación allanó el camino para el ascenso del movimiento Nazi; o como cuando un grupo de amigos de tragos lograron detener la hiperinflación y empezar el camino hacia la estabilidad macroeconómica en Brasil (este es particularmente bueno http://goo.gl/Wx9eBg )

En la portada del post se pueden ver tres fotos de unos cachitos con su respectivo precio tomadas entre el año 2014 y 2016, con espacio de aproximadamente 10 meses cada una. Las fotos, producto de la ingeniosa curiosidad de una compañera de trabajo, fueron tomadas en la misma panadería en Caracas y son representativas de un desayuno cualquiera en la ciudad. Calcule usted mismo si ya la variación intermensual de este “Cachito Price Index”, ¿es superior a 50%? who cares? De cualquier forma es una locura. Tomemos la iniciativa. Decretemos la hiperinflación cuando el cachito aumente más de 50% mensual y pidamos que se publique en la Gaceta Oficial; si algo hemos aprendido es que con decretos todo es más fácil (¿verdad?) además, seguramente Phillip Cagan estaría orgulloso.

Fotografía cortesía de @vicentiniccs