Jimeno Hernández: La Furia del Librero

A principios de 1900, a menos de un año de haber llegado al poder gracias a la “Revolución Liberal Restauradora”, Cipriano Castro solicita  a la Secretaría de la Presidencia la compra de un ejemplar del libro “Fuerza es Razón” escrito por Ragnard Redbard Li, un profesor de Filosofía de la Universidad de Chicago. Es el editor de esta obra, un señor llamado Adolph Mueller, quien se lo envía al General Castro junto a una nota de cobro por el monto de un dólar con cincuenta céntimos.

Como “El Cabito” Castro es hiperactivo, impredecible y licencioso, entre unos tragos de brandy, las ferias de toros coleados, los romances con meretrices y bailes hasta el amanecer, al hombre se le olvida dar la orden ejecutiva para que se pague la cifra del dólar y medio al señor Mueller. Este último no desistirá en la empresa del cobro de la deuda contraída por el gobierno del caudillo tachirense y decide retar a ese que algunos llaman el “Siempre Vencedor Jamás Vencido”.

Tres años después del envío del libro “Fuerza es Razón” a la Casa Amarilla en la ciudad de Caracas, no habiendo aún recibido el pago de un dólar con cincuenta centavos y después de haber enviado un par de  recordatorios de dicha acreencia, Adolph Mueller hace llegar una carta de reclamo bastante singular al General Castro a través de Mr. Bowen, Cónsul de los Estados Unidos en la Capital de Venezuela.

La siguiente epístola fue publicada en el número 38 del “Boletín del Archivo Histórico de Miraflores”, correspondiente a los meses de septiembre y octubre del año 1965, bajo el título “Carta de un Librero para Castro”:

Ciudad de Chicago, Estado Illinois.

Estados Unidos de América, 21 de diciembre de 1902.

Al Presidente Cipriano Castro de Venezuela, Caracas.

 

Señor: Por la presente tengo el honor de insistir en mi reclamación contra usted por la suma de 1,50 $, un dólar y cincuenta centavos. Dos veces le he escrito antes de ésta y aún no he recibido contestación de su parte. Esto me ha irritado mucho.

 

Ahora le exijo un inmediato arreglo de esta cuenta, sin el cual tomaré medidas efectivas para reforzar su cobro. Mi reclamación contra usted es sobre un libro despachado por orden de su Secretaría en el año 1900. El nombre de la obra es “Fuerza es Razón” y su autor es Ragnard Redbard Li de la Universidad de Chicago. Como usted debe estar bien informado, este es el libro que sugirió al Presidente Theodore Roosevelt la famosa filosofía del “Valor”. Esta predica un viejo evangelio anglosajón: “Puede tomar el poder quien lo tiene y puede conservarlo quien puede”.

 

Como es muy evidente que usted ha leído y hecho buen uso de esta obra literaria, despedazando a sus enemigos en vez de ser despedazado por ellos, yo creo que es justo que usted pague su valor. Por consiguiente, declaro que si no me hace llegar inmediatamente la citada suma en oro acuñado procederé a cobrarle tomando medidas apremiantes.

 

Un hombre justo y armado es como usted por experiencia tan potente personaje como quien cobra lo suyo. Yo necesito obtener mi dinero pacíficamente si es posible y por la fuerza si es menester. Mi propósito no es hacer a usted ninguna injuria personal, a menos que decida resistirse, pero yo he de sacar de su hacienda el valor de 1,50 $ al igual que la moratoria de esta deuda calculada por mí oportunamente.

 

Yo deseo sentar claramente que ésta comunicación debe ser considerada con el carácter de Ultimátum. Sin embargo, le aseguro a usted por el honor de un librero que en la actualidad no tengo intención de adquirir permanentemente ninguna parte de su territorio.

 

Me propongo simplemente obtener conveniente satisfacción a mi reclamo, aunque tenga que gastarme en eso un par de siglos. Excito pues a usted por última vez a pagar esta deuda o me embarcaré en mi causa y bloquearé sus puertos, embargaré sus islas, impediré su comercio, echaré a pique sus buques y volaré sus fortificaciones.

 

También le arrebataré sus botas y casacas, su espada y sus pistolas, su reloj, su cadena, sus ranchos, sus trabajos y le arrancaré la camisa y todo cuanto a usted le pertenezca.

 

Quedo querido Señor de usted cordialmente.

Adolph Mueller.

Editor del libro “Might is Right”.

108 Clark Street. Chicago U.S.A

 

P.D- Le dirijo esta comunicación por el correo de los Estados Unidos al ciudadano Mr. Bowen, Cónsul de los Estados Unidos en Caracas, Venezuela, territorio en el cual reina usted por derecho divino o, lo que es igual, por derecho de la espada.

 

 Repare que guardo contestación inmediata de la presente.