Luís Medina Roa: El día en que terminó una crisis

El sonido avasallante de los aviones aliados bombardeando Berlín sumado a la inminente entrada de los soviéticos por tierra dejaba claro que el fin de los Nazis era evidente, y que era el comienzo del fin de la guerra que tantas pérdidas humanas y materiales había dejado hasta ese momento en la historia de la humanidad.

Por cosas de la vida en la misma ciudad pero ya en el año 89 caía el conocido Muro de Berlín y con él años de tensiones donde con el muro se iban asentando brechas más y más grandes no solo entre los alemanes sino entre los ciudadanos de oriente y occidente.

Situándome  a un poco más de 8000 km de Berlín en una ciudad que conocemos muy bien por ser la cuna del libertador en 1783, la ciudad irreverente de 1810, la sólida de 1811, la victoriosa luego de 1823, o simplemente la Caracas del Ávila. Una ciudad que hoy está en una crisis en la que definir un día en que acabará así como sencillamente lo hice al comienzo en otro lugar; resulta difícil…

Sin ánimos de entrar en un análisis conocido de qué pasó en Venezuela antes de 1998, rescato que ciertamente existieron hechos en el pasado que condujeron al “Socialismo del siglo XXI”. Sin embargo, la realidad se distanció tremendamente de lo planteado, o más simple: fue peor el remedio que la enfermedad, característica presente en todos los modelos que terminaron en los días antes citados con “mesías nacionalistas” que buscaban solucionar los problemas de una sociedad sin definir varias interrogantes como por ejemplo ¿En cuánto tiempo saldremos de la crisis? ¿Cómo utilizarán los recursos para solucionarla? ¿Qué pasará con los que difieran ideológicamente?, y tantas preguntas más que de haberlas resuelto sin duda habríamos notado lo utópico que se dibujaba todo.

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Entonces entendiendo como llegamos a lo que hoy tenemos, me resulta una ardua labor plantear el día en que todo terminará, podría decir que mucho de lo necesario para un punto de inflexión está dado; brechas sociales inmensas, crisis económica, crisis alimentaria, crisis de salud, y en general una crisis de país insostenible.

Mi preocupación recurrente en torno a ese día la centro en un pensamiento de los inversionistas “los que mayor éxito tienen a largo plazo, son los que en un momento de crisis invierten y se aprovechan de lo poco claro de las cosas y de los bienes que dejan de ser atractivos”

Debemos cuidarnos de otro mesías que con un discurso populista busque solucionar de la noche a la mañana todo lo que en años hemos padecido. Me rehúso a creer en alguien que hable de medidas económicas y medidas políticas sin antes hablar de una gran reforma social y de valores que es la necesidad perenne de todos.

Desconozco si el fin de esto se asemejará a alguno de los expuestos al comienzo, espero que no sea así. Confío sí en que será pronto, y con la dificultad que representa reconstruir a un pueblo creo firmemente en la estabilidad y grandeza que puede resultar de un cambio bien dado, con un pueblo consciente de lo vivido y claro de su rol para el futuro.

Luis Felipe Medina Roa.

Twitter: @lmedinaroa

Sobre Luis Medina Roa 10 Artículos

Estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela | Miembro fundador de Defensa UCV | Militante del Movimiento Ideal Ucevista