Jimeno Hernández: Tensión entre Venezuela y Colombia

A finales de 1901 tuvo lugar en la ciudad de México la celebración de la Segunda Conferencia Panamericana, en la cual fueron tratados múltiples problemas inherentes a las relaciones internacionales de los países latinoamericanos, entre ellas las de Venezuela y Colombia, las cuales quedaron rotas con motivo de la invasión comandada por el Doctor Carlos Rangel Garbiras.
El 25 de julio de ese mismo año, este nativo de San Cristóbal ha invadido nuestro territorio al mando de cinco mil mercenarios colombianos y ochocientos venezolanos por la frontera del Táchira. Se encontraba asilado en el vecino país y la revolución que dirige para derrocar al Presidente Cipriano Castro cuenta con el apoyo del gobierno conservador de Colombia y su Presidente Don José Manuel Marroquín.

-El sagrado suelo de la Patria ha sido invadido por un ejército de colombianos- Exclama el General Castro al enterarse de la noticia. Él que ha hecho lo mismo para derrocar el gobierno del General Ignacio Andrade por la fuerza, ahora se calienta porque el Dr. Rangel ha seguido su ejemplo y amenaza con darle una cucharada de su propia medicina.

Ambos fueron compañeros de exilio en Cúcuta durante el gobierno del General Andrade y, conversaron, en múltiples ocasiones, con el objetivo de organizar una invasión a Venezuela desde tierras colombianas para derrocar al heredero político del desaparecido Crespo. En estas tertulias no se logra acuerdo alguno y Castro deja a Rangel por fuera, procede a liderar su “Revolución Liberal Restauradora” y resulta victorioso.

Es realmente curioso que para combatir una revolución de colombianos liderada por un venezolano, Castro decide movilizar al Táchira un contingente de tropas venezolanas al mando de un general colombiano, el antioqueño Rafael Uribe. Las tropas venezolanas bajo el mando de Uribe logran dominar a las fuerzas colombianas de Rangel sin mucho problema, pero la culebra entre los gobiernos de Venezuela y Colombia continua vivita y coleando.

El gobierno conservador de José Manuel Marroquín ha contribuido con las pretensiones del Doctor Rangel de tumbar al General Castro pues las contribuciones de este a las guerrillas liberales que operan en Colombia son evidentes. Está claro que “El Cabito” desea introducir la teoría liberal por la fuerza en la hermana nación financiando acciones bélicas de la guerrilla.

-Lo que es igual no es trampa- dicen algunos diplomáticos.

El conflicto entre los gobiernos de Venezuela y Colombia es el plato fuerte de los temas a discutir en las sesiones de la Segunda Conferencia Panamericana. El Dr. Manuel María Galavís, enviado diplomático de Venezuela, escribe una carta dirigida al General Castro la tarde del 5 de noviembre para contarle lo que allá acontece. Los párrafos de su epístola revelan circunstancias curiosas sobre la manera de lograr inclinar la balanza en estos congresos internacionales.

Habla el Dr. Galavís:

Colombia, General, tiene muy buenos diplomáticos en todas partes, que saben conservar y estrechar sus relaciones con todos los países, predisponiéndolos al propio tiempo contra nosotros, y este trabajo constante y diario vale mucho. Los mexicanos se están portando con esplendidez: banquetes, recepciones, bailes, paseos, invitaciones, nada economizan para ganarse nuestro agrado. Las fiestas las hay tanto oficiales como particulares , y todas con derroche de lujo. Las delegaciones, unas con otras y también con los de la casa, se han portado muy bien. Se advierte en todos, hasta en el negrito de Haití, la mayor decencia y generosidad.

Ayer recibí una carta de Nueva York en la que la casa encargada de pagarnos nos dice que nuestros sueldos, según orden del Banco de Venezuela, quedan reducidos a la mitad. Este hecho sería la mayor vergüenza para nuestro país y para usted en especial. Los mexicanos y los demás delegados no ven en nosotros a Gil Fortoul y a Galavís y familia, sino a Venezuela y su Gobierno, y tan es así que a nosotros, sin carácter oficial, apenas nos mirarían. Esto lo sabe usted, y por lo mismo me resisto a creer la noticia. Por el contrario, tengo fe en que usted duplicará, por lo menos, los sueldos, para que nosotros podamos corresponder con decencia los obsequios que nos hacen y así dejar bien puesto el nombre de Venezuela y el suyo.

La falta de cobre para corresponder los obsequios de las demás delegaciones diplomáticas constituyen un hecho que refleja la crisis económica que atraviesa Venezuela y la reputación de Cipriano Castro en el exterior se deteriora rápidamente.