Jimeno Hernández: El primer y último Mensaje Congreso Nacional

El Presidente ha llegado a la Primera Magistratura gracias a unos comicios fraudulentos y, además de eso, se le acusa de haber nacido en Cúcuta y no ser venezolano. La crisis económica se agrava con los días y el cuadro que pinta es aterrador, de negra suerte parecen ser los padecimientos de Venezuela.

Las elecciones de 1897 han dado como vencedor a Ignacio Andrade, candidato impuesto por Crespo, pero nadie se cree el cuento de su victoria. Todos saben que realmente ha ganado el candidato de la oposición, José Manuel “El Mocho” Hernández.

Los burlados en las urnas electorales se organizan y el doctor Alejandro Urbaneja, presidente del Partido Liberal Nacionalista, ordena a todos los organismos seccionales del partido que envíen denuncias de los atropellos registrados en la jornada electoral para intentar la acción legal pertinente. Al mismo tiempo, Hernández anuncia que reclamará su derecho ante la Corte Federal. Ambos pierden su tiempo pues aquí esas vainas no funcionan, igual proceden con sus pretensiones y terminan en la cárcel.

El 28 de febrero de 1898 Andrade asume el poder sin sospecha de los tiempos turbulentos que le ofrece el porvenir. En tan solo un año de gobierno, tiene que probar en tribunales que ha nacido en Mérida y no es colombiano, se ve obligado a liberar a los presos políticos y debe enfrentar una revolución armada.

La tarde del 27 de febrero de 1899, justo un año después de asumir el cargo, El General presenta ante el Congreso Nacional su primer y ultimo Mensaje como Presidente de la República. En este documento, escrito por él mismo y sin ayuda de sus ministros, expone un interesante inventario de los problemas que azotan a la Venezuela del ultimo año del Siglo XIX.

A los males de la Guerra Civil conocida como el “Grito de Queipa” y protagonizada por Hernández, se une el estallido de una epidemia de viruela que diezma poblaciones enteras. El crédito de la República se ha desprestigiado en el exterior y ya nadie quiere prestarle al Gobierno. Los comerciantes no pueden cumplir en sus transacciones pues se ha suspendido la importación de mercaderías y las Aduanas, única fuente de ingreso fiscal, permanecen abandonadas y aisladas de otros puertos a causa de las rígidas cuarentenas. Además, los precios del café, principal producto de exportación, han disminuido de manera estrepitosa en el mercado extranjero afectando gravemente la economía nacional.

-Entre tantas contrariedades y obstáculos formidables, sin finanzas y sin crédito, hemos vencido las dos pestes malditas: la guerra y la viruela.-

Luego de pronunciar esta frase acontece lo jamás pensado, el Presidente de la República propone mecanismos para enfrentar la crisis mediante un plan bien estructurado.

Se declara partidario de incorporar al país grandes corrientes inmigratorias de otras naciones más avanzadas políticamente que Venezuela para poblar el vasto territorio e influir de manera positiva en la sociedad; fundar, con capital privado, bancos territoriales, hipotecarios comerciales y populares, instituciones financieras que pueden servir para enfrentar fenómenos económicos como la usura y la especulación, problemas engendrados por la vigencia de leyes anacrónicas e ineficientes.

-Solo esto puede acabar con el espectáculo de ver un proletariado hambriento que se arrastra en la agonía de una vida estéril y los caminos de la burocracia siempre llenos de peregrinos en constante romería de empleo.-

Entonces habla de la Instrucción Pública pues considera que ningún asunto, entre los de trascendencia vital para un pueblo, tiene la importancia del educativo. Resalta que las Universidades y Colegios solo ofrecen largos años de áridos estudios de conocimientos que ya se encuentran relegados por las corrientes de la modernidad. Propone la creación de escuelas de artes liberales y mecánicas que permitan la adquisición de conocimientos provechosos a la joven inteligencia del país.

Luego procede a tratar el tema de la estadística y el fomento de la riqueza nacional. La realización de un censo que recopile datos como cualidades de los distintos territorios, la renta pública, movimiento fiscal y grado de instrucción de los habitantes para brindar la información indispensable al conocimiento de las facultades activas del país. En base a los resultados puede fundarse el plan de fomento de la riqueza nacional, un proyecto basado en el desarrollo de un sector productivo y la actividad industrial.

Cierra su discurso diciendo que, en lo político, considera el libre juego de los partidos como indispensable para garantizar la existencia del régimen de derecho.

Igualito lo tumban.