Maria Elena Puzzi: Venezuela

Nací en ti, en el país de las oportunidades como decían mis abuelos cuando escaparon de la guerra. Crecí entre tus montañas, tus llanos y tus playas. Me crié en el seno de una familia luchadora y trabajadora, donde los valores y el respeto eran los pilares de la casa. Soñé con un día ser médico y aquí es donde empiezo mi Venezuela. Desde niña siempre imaginé que algún día sería yo quien relevara a mi abuelo, el mejor pediatra del mundo o al menos así yo lo pienso.

Mi sueno comenzó hace 6 años cuando un 8 de marzo presenté la prueba que me daría la entrada a la mejor casa de estudio que hay en ti, la gran Universidad Central de Venezuela. Estudio actualmente el último ano de Medicina, aunque todo Ucevista sabe que de la UCV no salimos solo como profesionales, este año, en diciembre me gradúo de Medica Cirujana, me gradúo de Alquimista, me gradúo de humana, me gradúo de la vida.

Entré a la UCV con apenas 18 años, con un cúmulo de sueños y metas, mis primeros años fueron excelentes con los altos y bajos que podemos tener en cualquier carrera. Pasaron los años y llegaron las clínicas, los pacientes, los dolores y los dilemas. Comenzó de verdad la carrera, comenzó el trabajo. Con el pasar del tiempo mi Venezuela te fuiste perdiendo. Mientras tanto, yo seguía en el hospital luchando contra enfermedades, dando consuelo, jugando a ser grande pero sobretodo buscando sonrisas en esas almas inundadas de dolor y desesperanza. No se en qué momento dejaste de ser ese país de oportunidades, no recuerdo cuándo las salas de emergencias y los quirófanos se tiñeron de negro, no se cuándo dejé de hacer y estudiar medicina y comencé a estudiar alquimia. Día a día escuchamos que de ti nacen los mejores médicos, los más preparados, eso es bueno escucharlo; eso no es fácil vivirlo. No se cuándo la realidad cambió pero hoy te comento como dueles Venezuela, como me duele tu salud. Venezuela, hoy tu corazón está hipertenso, y no tengo medicina para bajar tu tensión. Venezuela, tienes fiebre de anarquía, tienes un pulmón que día a día pierde su capacidad de inspirar sueños. Venezuela, te me estas muriendo desangrada de esa herida que no puedo suturar, desangrando de odio. Tienes un cáncer que te gobierna, una fístula de profesionales que hoy huyen de ti buscando esperanza. Venezuela, hoy te comen los parásitos de Latinoamérica, pero sobretodo hoy te ahogas en la ignorancia de tu propio pueblo. Tus riñones ya no filtran, tu cerebro pierde capacidades todos los días, entraste en demencia.

No se cuánto tiempo te queda, solo se que dueles mi amor. Dueles en los ojos de cada paciente que no logro atender de manera correcta por falta de insumos. Dueles en el llanto de todas esas madres que pierden a sus hijos por falta de medicamento. Me desgarras el alma cada vez que en mi hombro seco las lágrimas de esas madres, porque solo quien ha visto la muerte de cerca, quien ha sacrificado noches y días, feriados y vacaciones por la vida de otro ser humano sabe que dueles.

Hoy te escribo Venezuela porque me dueles.