Javier Pérez: Carta Abierta a Roy Chaderton

Estimado Sr. Chaderton,

Mi nombre es Javier Pérez Fernández, soy ciudadano venezolano y vivo en el exterior, específicamente en Estados Unidos. Usted no me conoce en persona, pero sabe quién soy.

Jamás le han dicho mi nombre, pero le quito el sueño. Mi motivo principal para escribirle estas palabras, como puede imaginarse, son sus recientes declaraciones en Venezolana de Televisión. Formo parte de una generación de venezolanos que se ha convertido en un índice propio dentro de la cultura política y popular del país. Una generación a la cual usted le tiene pavor, nosotros, los jóvenes.

Y es que esa generación, a la cual usted catalogó de “cráneos huecos” está compuesta por un paquete de ideales absolutamente contrarios a los de usted. Es una generación de ideales honestos, comprometida con la tierra que los parió. Es una generación partida por las barreras geográficas, pero unida en mente y espíritu. En fin, cosas de las que usted no debe tener idea.

Hoy más que nunca me considero afortunado por estar del lado que estoy del supuesto lado apátrida que es el que en realidad quiere de verdad a su país. De ese lado que lo único que hace es intentar mejorarse a sí mismo y a quienes lo rodean con estudio y trabajo. De ese lado que tiene siempre las puertas abiertas al otro, para unirnos bajo una sola consigna. De ese lado que no quiere que exista lado alguno.

Cuento los días para poder unirme a mis compañeros en Venezuela otra vez, y poder así demostrarle a usted lo que es tener ganas de sacar un país adelante y solidarizarse entre hermanos. Lo único que sus declaraciones demuestran realmente, aparte de que usted no cree en derechos humanos, es el poder que tiene mi generación. Nuestra palabra, llena de fuerza, sólo puede ser controlada con las balas huecas de su Gestapo particular. No van a poder con nosotros.

Para finalizar, quisiera dirigirme a mis compañeros. No dejemos nunca que declaraciones vacías como las del Sr. Chaderton nos afecten. Ustedes y yo sabemos que aunque no elegimos este camino para nuestro país, somos los que tenemos que ponerle un nuevo rumbo al barco. Hagamos que nuestros ideales y acciones lleguen a los rincones más alejados del país y del mundo, y que sirvan de ejemplo para lo que vendrá en un futuro.

Atentamente,

Javier Pérez

C.I. 21.014.616