José Sánchez: Líderes y jefes

 

Es marcada la diferencia entre el líder y el jefe. El elemento clave de esta diferenciación es el grado de legitimidad con el que se cuenta. Según Max Webber (un personaje que dedicó su vida a desarrollar este tipo de definiciones) la legitimidad es obediencia voluntaria de los seguidores para con el líder, en pocas palabras, decidir obedecer. El liderazgo es real en el momento en el que el seguidor elige por voluntad propia obedecer los mandatos del líder. Una decisión personal es por mucho más sólida que el simple cumplimiento de una instrucción no consultada ni discutida, impuesta. No sólo por el hecho de que se afianza el liderazgo de alguien sino porque cualquiera que sea el objetivo a cumplir, el seguidor pondrá mucho más esfuerzo, concentración y capacidades a la orden de su rol en pro de la meta, lo que conllevará a mayores posibilidades de éxito.

Bastante literatura se ha escrito sobre el liderazgo y nosotros pudiésemos agregarle más, pudiéramos decir que tiene mucho de timming y contexto, entendiendo que el líder debe conocer en tiempo y espacio el deber ser de su actitud, no se emborracha en un velorio ni se quebranta en llanto en un matrimonio. Otro punto aleatorio es que la enseñanza es más potente con las acciones que con el discurso (por mucho), el caso de HCR es un buen ejemplo, en su campaña difícilmente alguien ‘flojearía’ en sus rol presenciando la magnitud de esfuerzo de su líder. Por ahora enfoquemos el texto hacia los elementos que permiten la comparación entre el jefe y el líder, la legitimidad.

Precisemos desde esta perspectiva tres puntos claves de análisis: 1) Conocimiento real de los seguidores; Se necesita conocer muy bien a quienes te mantienen al mando, tus seguidores. Decimos conocimiento real porque debe ser muy completo, no basado en una u otra situación al azar que se haya traducido en una etiqueta de por vida. No es el caso de los seres humanos ser agentes estáticos, lineales y de ninguna manera simples. El líder no debe conformarse con la primera impresión, de hacerlo se limita al conocimiento, esta es una de las grandes diferencias entre líderes y seguidores, unos operan a través de primeras impresiones, otros a través del cuadro completo.

2)Confianza para la libre comunicación: Un líder JAMAS debe ser susceptible a formas distintas de pensamiento, inclusive a formas distintas de manejar los asuntos.

Entendiendo la complejidad y diversidad humana, la apertura a diferentes puntos de vista le puede brindar a) Una evaluación de su liderazgo b) Una confianza del seguidor de contar con un líder que lo escucha y por consiguiente con el que se puede dialogar c) Una comunicación sincera que le permita al líder conocer a su seguidor que es su capital más importante. d)Arreglar diferencias en privado.

3)Ceder, negociar y persuadir: El liderazgo es un mandato tan otorgado como despojado por los simpatizantes. Los seguidores buscan en el líder una última palabra no una traba a sus intereses; una solución a las dificultades no una complicación a lo resuelto. Una de las mejores maneras de ganar legitimidad es decidiendo de manera afirmativa por lo que quiere el conjunto, mas liderazgo ejerce quien toma la decisión final que quien formula la propuesta ganadora, un “vamos echarle pichón pues” después de haber consultado y negociado, es más potente que un “yo propongo que deberíamos…” de hecho el más débil de todos es “ustedes deberían…” .Si hacer lo que quiere la mayoría no es una opción, la nueva solución debe ser explícitamente planteada a tal punto de que se pueda lograr complacencia voluntaria y no obediencia obligada. De lo contrario, lo más probable es que se recorra el camino escogido por quien dirige, pero se estaría poniendo en peligro, parcial o absolutamente, la legitimidad construida. Si el resultado de dicha propuesta ha sido exitoso el líder no aumentará su legitimidad tanto como cree, los “vieron, se los dije” están muy sobrevalorados; si por el contrario el resultado termina en fracaso, apaga y vámonos.

Evidentemente el liderazgo, como cualquier forma de relación multipersonal no es un destino sino una forma de viajar. Nadie nace líder, inclusive si ese alguien cuenta con las cualidades innatas para serlo, debe recorrer un camino de acenso hacia el liderazgo. Empezar una construcción de su capital de legitimidad. Entonces, el liderazgo tiene su núcleo en la recurrencia de decisiones y comportamientos que impliquen obediencia voluntaria del seguidor. Este camino puede tener tropiezos pero solo si son excepciones serán toleradas, los aportes del líder tienen vencimiento en los efectos y por tanto en la memoria. De aquí que la legitimidad así como llega, se puede esfumar a falta de su mantenimiento.

No son pocas las veces en las que la falta de mantenimiento acaba con los liderazgos, de hecho, es bastante común que ocurra. El caso más habitual refiere a la transformación de líder al jefe. Cuando los liderazgos son “indiscutibles”, digamos faltos de contrapeso, es natural que el líder pueda equivocarse y disminuir su capital legitimario a través de decisiones que no convoquen a la obediencia voluntaria sino arbitraria, el “porque yo lo digo” es el primer indicio de jefatura y demuestra claramente la ausencia de argumento. Al no tener contraposiciones no es necesario el convencimiento del otro, por tanto hay espacio para los caprichos. Se acostumbra a mandar y ellos a obedecer (referencia bolivariana).Esto debe ser frenado rápidamente, de lo contrario al largo plazo repercute en dos flancos: a)Se rompe todo tipo de armonía, comunicación, consenso, negociación, confianza y conocimiento interpersonal. b) Se convierte en un jefe. Por tanto pierde sentido de todo lo establecido anteriormente, por tanto se rehúsa a reconocer la realidad de su transformación, por tanto es prácticamente imposible su retorno a las andanzas del liderazgo real. Esto significa estar cerca del abismo.

Encontrándonos en la posición que sea, sea líder o seguidor, a nadie le gusta los jefes, siempre preferiremos los líderes, porque nos dan un sentido de pertenencia de lo que estamos haciendo, porque en el líder tenemos un aliado, en el jefe tenemos un vigilante, como a todos nos desagrada, cuando nos toque dirigir algo, sea una hogar o un país, o una empresa, o un apartamento y nos toque elegir entre una u otra, elijamos bien y estemos conscientes de que fue lo que elegimos, saber quien somos, porque hay sólo algo peor que un jefe y es un jefe pretendiendo ser líder.