Juan Requesens: El inmediatismo como problema

Ya he escrito sobre la polarización y sobre la necesidad de los sectores de replantear la visión de país comenzando sin complejos ni miedos un debate político e ideológico; pero en esta oportunidad hare referencia al problema de la impaciencia y el inmediatismo en política.

“El cementerio de los políticos está lleno de impacientes” aunque no reza literalmente el proverbio de donde deviene esta frase, así la he escuchado de numerosas y experimentadas voces. Y es que ejemplos sobran en Venezuela de lo caro que se pagan decisiones apresuradas que intentan responder cuanto “trapo rojo” se nos quiere imponer en el debate político. Quizás inmediatista fue la decisión de la izquierda venezolana de asumir el reto de la lucha armada, quizás Carlos Andrés Pérez debió medir las condiciones subjetivas (en lenguaje marxista) antes de lanzar su “paquetazo”. Los políticos y los partidos, siendo los segundos los que deben asumir la vanguardia de la lucha por el poder, deben tener claros varios aspectos, entre ellos: programas políticos y doctrinarios, perspectiva de poder, la capacidad de transformarse sin perder el norte según las nuevas realidades y que en la consecución de objetivos y la praxis deben establecerse metas a corto, mediano y largo plazo. Nada más dañino que un político u organización sin objetivos ni planes de acción, le resta coherencia, aumenta sus contradicciones y pierde su carácter de vanguardia.

Tomar decisiones presionados por agentes externos a los de tu propia naturaleza es imperdonable y te lleva por lo general al fracaso y al retroceso en la consecución de tus objetivos. Distintos agentes pueden influir en esas presiones, pero la opinión pública es por lo general una de las más dañinas. Y nada peor y de notorio de poco liderazgo que actuar bajo la premisa de “lo que la gente quiere”.
La política es dinámica, subes y bajas, se repite la historia, mil circunstancias que te hacen tomar decisiones que cambian por hora. La globalización, la exponencial marea informativa, la cambiante opinión pública, agentes que te hacen opinar y te exigen respuesta en una sociedad donde “la noticia” cambia con la velocidad en que cambia un canal. Eso demanda a las organizaciones e individualidades políticas constante lectura y mantenerse informados para tener capacidad de respuesta.

Al tener el norte y el rumbo claros, tienes también la posibilidad de dar pasos certeros que contribuyan a la conquista política, entendiendo que la consecución del poder no sólo se trata de alcanzarlo sino también de mantenerlo, y nada más débil que conquistarlo a traspiés y sin tener conciencia de él mismo.

Es tanto mejor un pequeño grupo de cuadros conscientes de “la” y “lo” político que una organización de “masas” sin perspectiva. Cobra vigencia así la diferenciación entre “cuadros” y “masa” y entre “líderes políticos”, estadistas, y “líderes coyunturales”.

Sobre Luis Medina Roa 10 Artículos

Estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela | Miembro fundador de Defensa UCV | Militante del Movimiento Ideal Ucevista