Juan Requesens: Proyecto de país, una deuda de varias décadas

“Es una necesidad que las fuerzas vivas y las individualidades comprometidas con éstas asuman la discusión, el debate que perfile visión de país ¿debate político?, sin duda, ¿ideológico?, también, pero hasta en las más álgidas y enconadas discusiones es factible tener puntos de encuentro”. 

1928 representa para Venezuela  como diría nuestro historiador Manuel Caballero “…el inicio de la oratoria, la invención de la política” no por ello, que en varios siglos de historia no se hayan evidenciado fenómenos políticos o politizados, pero sin duda se perciben tres fenómenos fundamentales para sentar las bases a su inserción en la modernidad y en la democracia. El primero: las manifestaciones callejeras civiles llenas de consignas y propuestas político-sociales, la segunda: el rechazo a toda personalización y la tercera: la importancia dada a la palabra tanto hablada como escrita.

Mucho se ha escrito sobre la necesidad, en un sistema político democrático que quiera perdurar en el tiempo, de generar concesos entre los sectores ¿pero alrededor de qué? Pues bien ha dicho la historia que nada más sólido y con más fortaleza al tiempo que encontrar puntos de encuentro bajo proyectos y visiones de sociedad y país compartidos. Por supuesto, este servidor convencido está que dichas visiones deben apuntar hacia el desarrollo, el bienestar, la paz, la positiva interrelación, la inclusión, el pluralismo, la igualdad, la libertad y sin olvidar estos fundamentos básicos tener la capacidad de revisarse y transformarse según las nuevas realidades lo exijan.

El proceso de desinstitucionalización que vive el país tiene consecuencias fatales también en los sectores. Iglesia, sindicatos, gremios, partidos políticos, sociedad civil, medios de comunicación, empresas y universidades considerados hoy como los actores fundamentales de una nación, y que en Venezuela crecieron y se desarrollaron luego de la muerte de Juan Vicente Gómez, llegando incluso a asociarse e influir notablemente en “la” y “lo” político, hoy tienen una deuda conceptual con el país. Pareciera que desde hace tiempo  perdieron el norte y que si bien algunas individualidades de cada sector han hecho algunos esfuerzos; la polarización, de la que hable en mi artículo anterior, invisibiliza cualquier planteamiento que no favorezca el dualismo ideológico y conceptual hegemónico hoy en el imaginario político nacional.

Plan de Barranquilla, Manifiesto del PDN, la Carta de Mérida… Manifiestos, consignas y planteamientos que aportaban diversos sectores para el desarrollo de la nación. Investigaciones en las universidades, manifiestos de trabajadores dan perspectiva de visiones de país. Hoy no hay más que un vacio, en las discusiones,  los planteamientos, incoherencias, contradicciones. Desde el bolivarianismo-marxista-cristiano del PSUV, hasta los extraños e incoherentes rumbos que han tomado los que dirigen la oposición. Es una necesidad que las fuerzas vivas y las individualidades comprometidas con éstas asuman la discusión, el debate que perfile visión de país ¿debate político?, sin duda, ¿ideológico?, también, pero hasta en las más álgidas y enconadas discusiones es factible tener puntos de encuentro. Hacerlo y llevar el mensaje y la propuesta a todos los rincones de la patria comenzaría por supuesto un proceso de concienciación, propositivo real, que haga entender a los venezolanos que este gobierno no es más que un militarismo, demagogo y personalista cargado de retórica democrática

Discutir, debatir, hacer planteamientos políticos sobre la base de un proyecto de país levantaría del estancamiento a los sectores antes mencionados y contribuiría fundamentalmente al desarrollo conceptual, político e ideológico de un país que desde hace mas de 30 años sigue plagado de la “anti política” y donde se siguen discutiendo los mismos temas.

Sobre Luis Medina Roa 10 Artículos
Estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela | Miembro fundador de Defensa UCV | Militante del Movimiento Ideal Ucevista