Eladio Hernández: Más Estrategia

“Más pronto que tarde, deberán considerar su juicio sobre las acciones a llevar a cabo, la pluralidad no debe transformarse en individualidad y menos con objetivos comunes aún sin cumplir…”“Alineación que gana, repite”, una de las máximas expresiones del fútbol mundial, reconocida aunque no aplicada por todos los estrategas de este deporte. El principio fundamental de esta frase, sugiere la necesaria estabilidad del éxito, los instrumentos, procedimientos y estrategias que han dirigido al logro, deben plantearse como la primera opción para el cumplimiento de nuevos objetivos de la misma naturaleza.La complejidad política, natural de las ciencias sociales inherentes a continuos procesos de cambio, nos sugiere que los pensamientos lineales no permiten comprender la diversidad de situaciones que se presentarían en cada instante, con una dinámica vertiginosa característica del ambiente político actual. Sin embargo, los logros para ser efectivamente exitosos, debe proporcionárseles estabilidad, condiciones que puedan mantener la capitalización de esos objetivos alcanzados el mayor tiempo posible para el acompañamiento a nuevas oportunidades de éxito. La estrategia debe ser parte fundamental del accionar político, debe prevalecer sobre las eventualidades con capacidad susceptible a la atención de coyunturas y con la amplitud correspondiente a la diversidad de actores implicados, nada menos alejado de una “planificación estratégica” que suministrará mayores probabilidades de éxito.

Ahora bien, el diseño y seguimiento de las estrategias no debe doblegarse a la hoy tan atractiva y loada pluralidad, no debe confundirse la diversidad de pensamientos, criterios y opiniones con la diversificación de esfuerzos, más aún cuando son perseguidos en última instancia objetivos comunes y en ocasiones hasta la propia “sobrevivencia” común. La inconstancia de las estrategias no permitirá otorgarle la estabilidad a los éxitos, la modificación de elementos y la atención a particularidades no necesariamente implica una nueva planificación ni mucho menos el establecimiento de nuevas “hojas de ruta”; de allí los líderes, así como los capitanes, que deben estimular y asegurar el cumplimiento de la estrategia, de los claros objetivos, de traducir las indicaciones en acciones concretas, de ejecutar la planificación, empero poco podrán alcanzar estos con improvisación e innovación excesiva, menos aún sin el razonamiento de los éxitos previos.

No tan ardua resulta la tarea de comprender el porqué de estas deficiencias, cada quien podrá dilucidar sus propias conclusiones probablemente ciertas en su gran mayoría, pero pocos podrán compartir las posturas de los que aún conscientes de las carencias, se empeñan en emprender aventuras anacrónicas entrañables de la historia emancipadora de Venezuela, incompatibles con la dinámica, actores y circunstancias que hoy se exhiben. Más pronto que tarde, deberán considerar su juicio sobre las acciones a llevar a cabo, la pluralidad no debe transformarse en individualidades aglomeradas y menos con objetivos comunes aún sin cumplir, la necesidad de definir una estrategia clara y el respeto a esta, acercará el éxito y será demostrado en su momento, sin embargo no sobra demasiado tiempo para comenzar.