Giovanni Provenza: La salud es un problema de todos

Definitivamente la realidad en la que se encuentra actualmente nuestro sistema público de salud es caótica, muchos se atreven a decir de forma irónica que el sistema de salud se encuentra en terapia intensiva.

No es difícil llegar a esta conclusión cuando vives y padeces la realidad de nuestros hospitales, porque de una u otra forma todos estamos involucrados con el sistema de salud, ya sea como paciente porque tuviste que acudir a una emergencia hospitalaria, o porque tuviste a un familiar hospitalizado o porque algún amigo tuyo tuvo una intervención quirúrgica que no pudo costear en privado y decidio acudir a un hospital.

Otros por vocación hemos tomado la decisión de entregarnos en cuerpo y alma a la atención de nuestros pacientes sin importar las condiciones laborales deporables a la que nos enfrentamos y no precisamente por el sueldo, sino por la ausencia de recursos necesarios para poder trabajar de primera mano con insumos medico quirúrgicos de calidad, una infraestructura adecuada y seguridad personal.

Es por eso que como médicos jóvenes conocemos mejor que cualquier personero del gobierno o del mismo Ministerio del Poder Popular para la salud la situación tan nefasta en la que se encuentran nuestros hospitales y nuestros ambulatorios.

Todo esta realidad íntimamente relacionada con el sufrimiento de nuestros pacientes nos ha motivado durante todos estos años, primero como representante estudiantil en la UCV y ahora como médico residente a denunciar con mucha responsabilidad y sin miedo a través de un diagnóstico preciso la situación en la que se encuentran nuestros hospitales.

En primer lugar, el déficit de material médico quirúrgico necesario para una atención medica de calidad, vemos como en las emergencias, en los quirófanos y en la hospitalización no contamos con antibióticos (cefacidal, ciprofloxacina, clindamicina, meropenem, vancomicinta, etc), analgésicos (ketoprofeno, diclofenac sódico,etc), salbutamol, berudual, yeso, vendas, gasas, guata, algodón, alcohol, monos quirurgico, reactivos para laboratorios, material para rx, solo por mencionar algunos ya que la lista es realmente larga.

En segundo lugar, el deterioro de la infraestructura y las remodelaciones inconclusas ya que para nadie es un secreto el abandono y el detrimento en el que se encuentran las instalaciones de los distintos servicios, salas de emergencia y quirófano.

En tercer lugar la inseguridad galopante que se vive dentro de las instalaciones de salud que no escapa de la realidad nacional producto de la intolerancia, la violencia y la polarización a la que está expuesta nuestra sociedad.

En cuarto lugar y quizás lo más delicado es el déficit del recurso humano producto de las precarias condiciones de trabajo, bajos sueldos, disminución de la carga académica y colapso de la parte asistencial, aunado a las grandes ofertas de trabajo en el extranjero han determinado un éxodo masivo de médicos jóvenes en busca de nuevos horizontes.

En conclusión, nadie mejor que nosotros conoce la realidad de nuestros hospitales y son los pacientes quienes deben reflexionar sobre la atención medica que se les está brindando en los distintos establecimientos de salud producto de la ineficiencia e indolencia de las autoridades pertinentes.

Nosotros, mi generación, la que decidió quedarse en el país y luchar todos los días por el alto sentido de pertenencia, vocación y compromiso social que sentimos hacia nuestros pacientes seguiremos presente en los hospitales, en los ambulatorios, en las emergencias, en los quirófano y en las salas de hospitalización con la frente en alto y la convicción de que más temprano que tarde se darán las condiciones adecuadas para brindar una atención medica de calidad a todos por igual.